Si tienes un American Bully, seguro que ya te has dado cuenta de una cosa: son auténticos "tanques", pero su piel es tan delicada como la de un bebé recién nacido. No hay nada que desespere más a un dueño que ver a su gigante musculoso rascándose sin parar, con la barriga roja o lamiéndose las patas como si fueran caramelos.
¿Es la comida? ¿Es el césped? ¿Es el champú? Hoy vamos a convertirnos en detectives de la piel. Vamos a desvelar por qué el American Bully es el "rey de las alergias" y, lo más importante, cómo puedes ayudarle a que deje de sufrir. ¡Saca la lupa, que empezamos!
1. El misterio de la piel del Bully: ¿Por qué son tan sensibles?
Mucha gente piensa: "Pero si es un perro robusto, ¿cómo puede darle alergia una mota de polvo?". La respuesta está en su genética.
BARRERA CUTÁNEA DÉBIL
El efecto "Colador": Imagina que la piel es una pared de ladrillos. En un Bully sano, están pegados con cemento fuerte. En uno con alergia, el cemento es flojo y deja pasar a los enemigos: polen, ácaros y bacterias.
La humedad: Sus pliegues y su pecho ancho acumulan calor y humedad, el caldo de cultivo perfecto para irritaciones e infecciones.
2. Tipos de alergias: Identificando al enemigo
No todas las alergias son iguales. Para solucionar el problema, primero tenemos que saber quién es el culpable:
Alergia alimentaria: El perro es alérgico a una proteína (pollo o cereal). Se rasca todo el año y suele tener otitis.
Atopia o Dermatitis Ambiental: El culpable es el polen, el polvo o el moho. Los picores suelen ser estacionales.
DAPP (Alergia a la pulga): Una sola picadura provoca una reacción exagerada. ¡Cuidado con los parásitos!
3. Los síntomas: ¿Cómo saber si mi Bully está sufriendo?
Fíjate en estos detalles que nos indican que algo va mal:
El "Chupeteo" de patas: Si se chupa las patas constantemente, le pican. El pelo suele ponerse rojizo por la saliva.
Frotarse contra los muebles: Si hace "twerking" contra el sofá, está intentando calmar el picor.
Olor a "queso rancio": Si huele raro pronto después del baño, puede tener una infección de levaduras (hongos).
Sacudir la cabeza: Las otitis constantes son un síntoma claro de alergia interna.
4. El Plan de Acción: ¿Cómo lo curamos?
¡No desesperes! Hay muchas cosas que puedes hacer:
Dieta de exclusión: Cambia su comida a una con proteína que nunca haya probado (conejo, salmón) y sin cereales.
Baños con champú especial: Usa champús de avena o clorhexidina. El agua debe estar tibia, nunca caliente, para no activar el picor.
Limpieza de patas: Al volver del parque, limpia sus almohadillas con toallitas para quitar el polen.
5. Remedios naturales que funcionan
Aceite de Salmón: Los Omega 3 ayudan a que la piel sea más fuerte desde dentro.
Vinagre de manzana diluido: Mezcla con agua y pásalo por las zonas rojas (sin heridas). Mata hongos y calma el pH.
Humor de dueño: ¡Si ves a tu perro rascándose mientras lee esto, no le digas nada, que se pone nervioso!
6. ¿Cuándo ir corriendo al veterinario?
Si ves "calvas" en el pelo, piel muy caliente al tacto o costras con pus, no esperes más. Necesitará medicación profesional para bloquear el picor de forma segura.
Conclusión: Un Bully feliz no tiene picores
Tener un American Bully con alergia requiere paciencia de santo. Recuerda que su piel es el espejo de su salud interna. Con la comida adecuada y una higiene constante, verás cómo tu gigante vuelve a ser el perro presumido y fuerte de siempre.

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