¡Llegaron las vacaciones! O quizás simplemente toca ir al veterinario o al parque de la otra punta de la ciudad. Sea como sea, tienes que meter a tu American Bully en el coche. Y aquí empieza la aventura: ¿Cómo metes a un perro que es más ancho que el asiento? ¿Cómo evitas que convierta tu tapicería en un cuadro de arte moderno hecho con babas?
Viajar con un American Bully es genial, pero requiere un poco de logística de "transporte especial". Hoy te voy a contar todos los trucos para que tu perro sea el mejor copiloto del mundo, para que viaje seguro y para que el viaje sea un placer y no una pesadilla. ¡Arrancamos!
1. La seguridad es lo primero: No dejes que vuele
Mucha gente lleva al perro suelto en el asiento de atrás como si fuera un humano más. ¡Grave error! En caso de un frenazo brusco, un American Bully de 35 kilos se convierte en un proyectil.
SISTEMAS DE RETENCIÓN
El cinturón de seguridad para perros: Es una correa corta que se engancha al arnés (¡NUNCA al collar!) y se ancla al cierre del cinturón del coche.
El transportín: Si tienes un coche grande, un transportín rígido es la opción más segura. Es su "habitación de seguridad".
Barreras separadoras: Rejillas que separan el maletero de los asientos. Ideales si tienes un Bully XL.
2. El misterio de los mareos: ¿Por qué mi Bully se pone verde?
Si tu perro empieza a babear como una fuente o a jadear, eso es cinetosis (mareo por movimiento) o puro nerviosismo.
CONSEJOS ANTIVÓMITO
El estómago vacío: No le des de comer justo antes de viajar. Lo ideal es que su última comida haya sido unas 3 o 4 horas antes.
Mirar hacia adelante: Intenta que no vaya mirando por las ventanillas laterales todo el tiempo, ya que ver pasar las cosas tan rápido marea.
Sin regaños: Si tu perro vomita, no lo regañes. Ten siempre un kit de limpieza a mano (toallitas, bolsas y spray).
3. El protocolo de las paradas: ¡Estirar las 4 patas!
Si vas a hacer un viaje largo, tu Bully necesita un "descanso técnico".
REGLAS DEL VIAJE LARGO
Cada 2 horas, una parada: Déjalo que camine 10 minutos, que haga sus necesidades y que beba un poco de agua.
La regla de oro del calor: Como ya sabemos, NUNCA dejes al perro solo en el coche. Un coche al sol es una trampa mortal en pocos minutos.
4. Protegiendo tu coche (y tu dignidad)
Seamos realistas: el American Bully suelta pelo cortito y babas.
Fundas de asiento impermeables: Estas mantas gigantes protegen de pelos, barro y uñas. Se lavan en la lavadora y te salvan la vida.
Ventilación: Asegúrate de que le llegue el aire acondicionado. Si abres la ventana, no dejes que saque la cabeza por fuera; una piedra a 80 km/h puede hacerle mucho daño.
5. Acostumbrándolo desde pequeño
Si el único viaje que hace tu perro es para ir al veterinario, ¡normal que odie el coche!
VIAJES DIVERTIDOS Y ENTRENAMIENTO
Viajes divertidos: Llévatelo solo para ir a un parque nuevo o a por un premio. Queremos que piense: "Coche = Diversión".
El coche parado: Si tiene mucho miedo, empieza dándole su cena dentro del coche, pero con el motor apagado.
Conclusión: Un copiloto de lujo
Viajar con tu American Bully es una de las mejores experiencias. Ver su cara de felicidad al llegar no tiene precio. Con un poco de prevención y el equipo adecuado, tu "tanque" se convertirá en el viajero más experto de la carretera.

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