¡Hola, amante de los Bullies! Si estás leyendo esto es porque tienes un perro que parece un guardaespaldas de discoteca pero con el corazón de un osito de peluche, y quieres traer a otro animal a casa. O quizás, te da pánico que tu "pequeño" tanque de 30 kilos se emocione demasiado al ver al gato de tu tía y lo confunda con un juguete de peluche.
En MundoAmericanBully.online sabemos que la gente ve a un Bully y piensa: "¡Cuidado, que se lo come!". Pero tú y yo sabemos la verdad: el Bully es más propenso a quedarse dormido roncando que a buscar líos. Sin embargo, como son tan fuertes y a veces un poco "brutos" al jugar, hay que saber hacer las presentaciones.
Hoy vamos a aprender cómo hacer que tu Bully, el gato, y el perro del vecino sean los mejores amigos del mundo. ¡Prepárate, que aquí viene la guía para que tu casa no parezca una película de guerra!
1. El mito del "Perro Peligroso" y la realidad del "Perro Abrazable"
Primero, hablemos claro como si tuviéramos 10 años. ¿Es el American Bully un cazador de gatos? ¡Para nada! Pero imagina que eres un gigante de 2 metros y quieres abrazar a un niño de 3 años. Si no tienes cuidado, lo puedes aplastar sin querer, ¿verdad? Pues eso es lo que le pasa al Bully.
ANSIEDAD POR SALUDO E INSTINTO
¿Por qué mi Bully se pone loco al ver a otro perro?: A veces no es agresividad, es "Ansiedad por saludo". Es como cuando ves a tu mejor amigo después de un año y quieres saltarle encima. Pero tu Bully pesa lo mismo que un saco de cemento, y eso asusta a los demás.
El instinto de presa: Aunque el Bully es muy tranquilo, si ve algo pequeño corriendo muy rápido (como un gato asustado), su cerebro dice: "¡Oye, vamos a jugar a las carreras!". El problema es que el gato no quiere jugar.
2. Presentando al Bully con otro perro: El truco de la "Caminata Paralela"
Nunca, pero nunca, presentes a dos perros cara a cara en un pasillo estrecho. Eso es como si dos desconocidos se miraran fijamente en un ascensor: ¡es super incómodo!
Paso a paso para el éxito:
Cansancio previo: Antes de la cita, saca a tu Bully a jugar con el Spring Pole o a caminar mucho. Un Bully cansado es un Bully feliz y pacífico.
Territorio neutral: No los presentes en tu casa. Ve a un parque que ninguno de los dos conozca.
Caminar juntos pero separados: Empieza caminando con el otro dueño a unos 5 metros de distancia. Los perros se olerán desde lejos. Poco a poco, id cerrando el espacio hasta que caminen uno al lado del otro.
El saludo de los 3 segundos: Deja que se huelan el trasero durante 3 segundos y sepáralos con alegría. Repite esto varias veces.
3. El reto máximo: El American Bully y el Gato
¿Pueden convivir? ¡SÍ! Muchos Bullies duermen la siesta con gatos encima. Pero para llegar a ese nivel de paz, necesitas paciencia de monje budista.
CONSEJOS DE CONVIVENCIA
La regla de la barrera: Durante la primera semana, que se huelan a través de una puerta. Pon la comida del gato a un lado de la puerta y la del Bully al otro. Así asociarán el olor del otro con algo rico.
El gato siempre tiene "Escaleras de emergencia": El gato debe tener lugares altos (estanterías, rascadores) donde el perro no llegue. Si el gato se siente seguro, no atacará al perro.
El Bully con correa corta: En las primeras presentaciones visuales, ten a tu perro atado y con muchos premios. Si el perro mira al gato y se queda tranquilo, ¡PUM!, premio.
4. Errores típicos que debes evitar (No seas "ese" dueño)
Gritar como un loco: Si los perros empiezan a gruñir y tú gritas "¡Aaaaah!", ellos pensarán que tú también estás peleando y se pondrán más nerviosos.
Castigar el gruñido: El gruñido es el "aviso" del perro. Si le prohíbes gruñir, la próxima vez morderá sin avisar.
Obligarlos a quererse: La amistad no se fuerza. A veces tardan 5 minutos y otras veces 5 meses. ¡No hay prisa!
5. ¿Y si mi Bully es un "Alfa" muy testarudo?
A veces, sobre todo si no están castrados, los machos pueden querer demostrar quién manda. En este caso, el jefe tienes que ser TÚ.
Usa un arnés de pecho para tener más control.
Nunca dejes juguetes o comida deliciosa en el suelo cuando se están conociendo, porque eso puede causar una pelea por "quién se queda con el hueso".
Conclusión: La manada feliz es posible
Tener un American Bully es tener un embajador de la paz. Con un poco de orden, premios ricos y mucha calma, tu Bully puede ser el mejor amigo de un Chihuahua, de un gato o incluso de un conejo. Todo depende de que tú seas un líder tranquilo y seguro.

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