Si vives en un piso de 60 metros cuadrados y le dices a tu familia que quieres meter a un American Bully, lo más probable es que te miren como si estuvieras loco. "¿Un perro tan ancho en este salón tan estrecho? ¡Va a tirar la televisión con la cola!", te dirán. Pero aquí entre nosotros, la realidad es muy distinta y te va a sorprender.
El American Bully, a pesar de su aspecto de "guardaespaldas de discoteca", es uno de los mejores perros para vivir en apartamentos que existen. Sí, has leído bien. No necesitas una mansión con jardín para tener un Bully feliz. Hoy te voy a contar por qué tu piso puede ser el lugar perfecto para un Bully y qué trucos debes seguir para que tu convivencia no sea un caos de babas y muebles rotos.
El gran mito: "Perro grande necesita casa grande"
Vamos a romper este mito ahora mismo. Un perro no necesita 200 metros cuadrados para correr dentro de casa. De hecho, si tu perro corre como un loco dentro del salón, es que algo estás haciendo mal en la calle.
El efecto "Alfombra con patas"
El American Bully tiene lo que yo llamo el gen del sofá. Son perros con un nivel de energía de bajo a moderado. Una vez que vuelven de su paseo, su actividad favorita es transformarse en una alfombra pesada y dormir durante horas. No son como un Border Collie o un Jack Russell que necesitan saltar por las paredes si no están trabajando. El Bully es el rey de la siesta.
La calma en el hogar
A diferencia de otras razas que son muy nerviosas ante los ruidos del pasillo o del vecino de arriba, el Bully suele ser bastante equilibrado. No se pasa el día ladrando a la nada, lo cual es una bendición si no quieres que el presidente de la comunidad te ponga una queja cada semana.
5 Reglas de oro para un Bully de apartamento feliz
Para que esto funcione, no vale con dejarlo tirado en el pasillo. Tienes que seguir estas reglas si no quieres que tu casa acabe pareciendo una zona de guerra.
1. Calidad de paseo sobre cantidad
Si vives en un piso, el paseo es sagrado. No vale con bajarlo 5 minutos para que haga pis. Necesita al menos tres paseos al día, y uno de ellos debe ser largo (45-60 minutos) donde pueda olfear, conocer gente y, si es posible, jugar un poco. Si quema su energía fuera, dentro de casa será un ángel.
2. El rincón del tanque (Su zona de confort)
Aunque tu piso sea pequeño, tu Bully necesita su "cuartel general". Cómprale una cama de buena calidad, de esas de espuma viscoelástica (recuerda que sus articulaciones son pesadas). Si tiene su sitio, no intentará adueñarse de tu cama... bueno, lo intentará, pero tendrá una alternativa cómoda.
3. Juegos mentales: Cansar el cerebro desde el sofá
Cuando llueva o no puedas estar mucho tiempo fuera, usa juegos de olfato. Esconde trozos de pavo por el salón o usa juguetes tipo Kong rellenos de crema de cacahuete (fíjate que no tenga xilitol). Quince minutos de trabajo mental cansan tanto a un Bully como una hora de caminata. ¡Es el truco secreto de los dueños de pisos!.
🛋️ ¿Tus muebles ya han sufrido un ataque? Si el aburrimiento le gana la partida, tu sofá pagará el precio. Antes de que destroce algo caro, aprende a redirigir esa boca potente. 👉 Guía de urgencia: Cachorro American Bully muerde todo (Cómo salvar tu casa).
Los desafíos de los espacios pequeños (Seamos realistas)
No todo es color de rosa. Hay cosas que tienes que saber antes de meter a un Bully en un piso:
El radio de giro de la cola: La cola de un Bully es como un látigo de músculos. Si tienes jarrones de cristal en la mesa de centro, ¡quítalos ya! Los va a tirar sin querer cada vez que llegue alguien a casa.
Los ronquidos: En un piso pequeño, los ronquidos se oyen en todas las habitaciones. Si tienes el sueño ligero, prepárate para escuchar a un camión arrancando cada noche.
Las babas en las paredes: A veces, después de beber agua, sacuden la cabeza y... ¡zas! Pintura nueva en la pared. Ten siempre una toalla a mano cerca del bebedero.
¿Qué tipo de Bully es mejor para un apartamento?
Si aún no has elegido al tuyo, esto te interesa:
El Pocket: Es el ideal por razones obvias de espacio. Ocupa poco pero tiene toda la esencia de la raza.
El Standard: Se adapta perfectamente si eres una persona activa.
El XL: Sinceramente, a menos que tengas un piso bastante amplio y seas un experto en manejo, el XL puede ser un poco agobiante en un espacio reducido.
La convivencia con los vecinos: ¡Sé un embajador!
Vivir en un edificio significa que tu perro será el centro de atención.
Higiene: No dejes que el perro orine en la puerta del bloque. Limpia siempre con un spray de agua y vinagre si ocurre un accidente.
Educación: Enseña a tu Bully a sentarse y esperar antes de entrar al ascensor. Si un vecino le tiene miedo, deja que pase él primero. Un dueño educado hace que la gente ame a la raza.
Conclusión: El tamaño de tu casa no importa, el de tu corazón sí
Al final del día, a tu American Bully le importa muy poco si tu salón es de lujo o si vives en un estudio de 30 metros. Lo único que él quiere es estar cerca de ti. Si le das sus paseos, sus juegos y mucho cariño, será el perro más feliz del edificio.

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