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El American Bully como perro de terapia: ¿Por qué este "grandullón" tiene un don especial para ayudar?

 

American Bully trabajando como perro de terapia con una persona mayor

 

Si le dices a alguien que no conoce la raza que un American Bully es uno de los mejores perros para trabajar en hospitales con niños o con ancianos, probablemente te mire como si fueras un alienígena. La mayoría de la gente ve los músculos, la mandíbula ancha y esa pose de "guardaespaldas", pero lo que no ven es lo que hay debajo de ese pecho de acero: un corazón de algodón de azúcar.

Hoy vamos a romper los prejuicios en mil pedazos. Vamos a hablar de por qué el American Bully está ganando terreno como perro de terapia y asistencia en todo el mundo. Prepárate para descubrir el lado más místico y sensible de tu compañero, ese que hace que, sin saber cómo, siempre sepa cuándo necesitas un abrazo de 30 kilos.

¿Qué hace que un perro sea apto para terapia?

No todos los perros sirven para ser "tererapeutas". Se necesita un equilibrio mental muy específico que no se compra con dinero ni se consigue solo con entrenamiento; tiene que venir en el ADN.

EL UMBRAL DEL DOLOR ALTO Y LA FALTA DE REACTIVIDAD 

Esto suena raro, pero es vital. Los niños pequeños o las personas con ciertas discapacidades pueden dar un tirón de oreja o un abrazo demasiado fuerte sin querer. Mientras que un perro pequeño podría asustarse o gruñir, el Bully ni se inmuta. Es como si fueran inmunes a las molestias físicas. Además, un perro de terapia debe mantener la calma si se cae una bandeja de metal al suelo o si alguien grita de repente. El Bully, por su confianza natural, suele mirar estas situaciones con una calma envidiable.

El "Sexto Sentido" del Bully: Empatía pura

Cualquiera que viva con un Bully sabe de lo que hablo. Si estás triste y lloras en silencio en el sofá, tu perro no irá a traerte la pelota para jugar; se acercará despacio y pondrá su cabezota en tu regazo.

DETECTORES DE EMOCIONES

Se ha comprobado que los Bullies son extremadamente sensibles a las hormonas que segregamos los humanos (como el cortisol cuando estamos estresados). No necesitan que les hables; ellos sienten tu estado de ánimo. Por eso, en sesiones de terapia con personas que sufren de ansiedad o estrés postraumático, estos perros logran bajar las pulsaciones de los pacientes solo con su presencia física y tranquila.

Bullies en hospitales y residencias de ancianos

Imagina a una persona mayor que se siente sola o a un niño que tiene miedo en una cama de hospital. De repente, entra un perro que parece un superhéroe pero que se tumba a su lado para que le acaricien las orejas.

EL EFECTO "ROMPEHIELOS" Y LA TERAPIA FÍSICA 

El aspecto imponente del Bully genera curiosidad. Una vez que la persona lo acaricia y ve que es una "nube de babas" cariñosa, se rompe toda la tensión. Además, acariciar a un perro con una musculatura tan definida ayuda a personas con problemas de movilidad a ejercitar sus manos y brazos de una forma motivadora. ¡Es mucho más divertido acariciar a un Bully que apretar una pelota de goma!

El American Bully como Perro de Asistencia

Más allá de las visitas a hospitales, algunos Bullies están siendo entrenados para tareas de asistencia específicas:

  • Apoyo en crisis de pánico: Gracias a su peso, pueden realizar "terapia de presión profunda", tumbándose sobre el dueño para calmar su sistema nervioso.

  • Asistencia para personas con autismo: Su paciencia infinita y su temperamento predecible los convierten en compañeros de vida ideales para niños en el espectro autista, ayudándoles a socializar y dándoles seguridad en la calle.

¿Puede mi Bully ser un perro de terapia?

Si crees que tu perro tiene ese "don", hay algunas cosas que debes trabajar:

  1. Obediencia perfecta: Debe saber sentarse, quedarse quieto y caminar a tu lado sin importar lo que pase alrededor.

  2. Socialización extrema: Debe haber visto de todo: sillas de ruedas, muletas, ruidos fuertes y olores extraños (como los de un hospital).

  3. Certificación: En la mayoría de los países, necesitas pasar un examen oficial con una asociación de terapia canina. ¡No basta con que sea el más bueno de la casa!

Conclusión: Cambiando el mundo, un lametón a la vez

El American Bully no nació para pelear ni para asustar; nació para estar al lado del ser humano. Ver a un perro de esta raza trabajando como terapeuta es la mayor bofetada que podemos darle a quienes los juzgan por su apariencia. Son gigantes nobles, son protectores de los más débiles y, sobre todo, son la prueba viviente de que el físico no define el alma.

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